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Dos visiones diferentes de las ciudades flotantes

lilypad one

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Muchos arquitectos han elaborado conceptos inovadores de ciudades utópicas del futuro, algunos de ellos relacionados con la inovación inteligente, sostenible y biotecnológica. Sin embargo, hasta el día de hoy, no está claro si estas ciudades podrán verdaderamente hacer frente a los retos del mundo del mañana, o si terminarán como ideas utópicas irrealistas. Algunas de las preguntas más comunes sobre este tema son: ¿la ciudad del futuro buscar mejorar la situación social y económica para la población, o es sólo una iniciativa con fines de lucro? y ¿la población local puede desarrollar una mejor visión de las ciudades del futuro? Las siguientes dos propuestas presentan enfoques muy distintos, pero tienen una cosa en común: ámbos flotan.

Lilypad: la ciudad flotante inteligente

Vincent Callebaut Architectures, una vanguardista firma francesa, propuso la ecociudad flotante Lilypad para enfrentar la crisis ecológica mundial del cambio climático y del calentamiento global. Estas ciudades flotantes biomiméticas están formadas por montañas falsas, jardines colgantes y una laguna central artificial de agua dulce. Todo está conectado por una red orgánica de calles y callejones. Estas ciudades también están planeadas para ser autosuficientes y sin emisiones de carbono. La piel de la estructura flotante se compone de dos capas: fibras de poliéster y dióxido de titanio. El dióxido de carbono es absorbido a partir de la atmósfera a través de la interacción entre el dióxido de titanio y los rayos ultravioleta. Además, las principales fuentes de energía serán renovables: solar, eólica y biomasa. Construir esta ciudad flotante inteligente y de alta tecnología costaría, sin ninguna duda, una fortuna. Irónicamente, la Lilypad está diseñada para alojar refugiados climáticos. ¿Realmente se necesita tanta extravagancia?

lilypad two

Las ciudades no sólamente están hechas de sistemas técnicos y físicos, sino también de estructuras sociales. El arquitecto Christopher Alexander sostiene que la ciudad es una estructura compleja y abstracta que no corresponde a un árbol de objetos aislados unos de otros, sino a un semirretículo de estructuras físicas y técnicas sobrepuestas con una estructura social. Aparentemente, la ciudad inteligente y sostenible del futuro ignora esta realidad. Se trata pues de un proyecto orientado a inversionistas, donde las grandes compañías de alta tecnología y otros empresarios tendrían mucho a ganar de la construcción de ciudades utópicas con altas tendencias tecnológicas como sistemas eléctricos de transporte e inteligencia artificial.

Por otro lado, inteligente no necesariamente significa feliz. Por ejemplo, según el Índice Ciudades en Movimiento de la IESE, Nueva York está clasificada como la tercera ciudad más inteligente del mundo. Sin embargo, lleva una importante desventaja en cuanto a cohesión social, e investigadores de la Universidad de British Columbia y de Harvard la clasifican primera en la lista de ciudades infelices de Estados Unidos. ¿Qué implicaciones tiene esto al considerar potenciales soluciones alternativas para los refugiados climáticos?

Las marismas de Mesopotamia: una comunidad flotante tradicional

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Las marismas iraquíes, o marismas de Mesopotamia, son una zona de humedales localizada en la intersección de los ríos Degla y Éufrates en el sur de Iraq, y son un ejemplo claro de los asentamientos flotantes vernaculares. Originalmente, los sumerios se establecieron en la marisma al oeste de la ciudad de Ur, capital se la civilización sumeria en esa época, en el año 4000 A.C. La marisma también estaba poblada por tribus de árabes del pantano. Ellos vivían sosteniblemente del pastoreo de animales como el búfalo y la res sobre la vegetación natural del pantano, de la pesca y del cultivo de arroz. Esta zona también era un refugio para los grupos shiítas perseguidos por el gobierno de Saddam Hussein, quién drenó y envenenó el área a principios de los 1990. Afortunadamente, tras los cambios políticos en la región, las marismas están regresando poco a poco a su estado original.

Las marismas son un mundo de diversidad y vida salvaje encantador y fascinante: una escala clave para las aves migratorias y el hogar de diversas especies de peces. El área tiene una estética verdaderamente única. Las viviendas son construidas de junco Qasab, un material local conocido también como phragmites o papiro, y tienen un estilo arquitectónico único. Colectivamente, el área es un buen ejemplo de un mundo acuático autosuficiente o sostenible.

El futuro de nuestras ciudades en la era de la tecnología y del calentamiento global es poco probable de ser similar a las marismas de Mesopotamia, pero existen cosas que podemos aprender de la manera en que las comunidades indígenas enfrentan sus retos locales.

Los arquitectos y planificadores urbanos tienen la oportunidad de abordar los problemas aprendiendo tanto de las mejores prácticas internacionales como de las necesidades y experiencias de la población local. La combinación de esto resultará en soluciones más realistas. La copia y pega de palabras tales como “inteligente”, “verde” y ecociudadtalvez debería también detenerse. Repetir esas palabras ciertamente las fortalecerá en las mentes de las personas, pero, con esto en mente, probablemente en su lugar deberían ser utilizadas palabas que enfaticen el compromiso social. Esto actúa como un recordatorio de que las ciudades son para todo tipo de personas.

Abdelbaseer A. Mohamed es académico de corto plazo en la American University en Washington, DC y estudiante de doctorado en la Ain Shams University en El Cairo, Egipto. 

Imágenes vía Vincent Callebaut Architectures y Wikimedia.

Traducido del inglés por Martín Valenzuela, ingeniero civil por el Tecnológico de Monterrey y estudiante de postgrado en el Instituto Francés de Urbanismo en París.