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Explorando Berlín en una “Smart Electric Bike”

SMART Ebike und SL 63 AMG Fahrpräsentation in St Tropez

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Berlín es una metrópolis maravillosa, donde el nivel del diseño (omnipresente en todas partes) y la calidad de la infraestructura ciclista hacen que cualquier otra ciudad pueda sentirse envidiosa. Recientemente he pasado unos días en la capital alemana visitando a bordo de una “Smart ebike” diferentes proyectos de diseño locales, investigaba para mi articulo sobre sobre edificaciones urbanas que acaba de ser publicado en la revista Bettery.

Pero que estoy diciendo. Realmente fui a Berlín para montarme en una de esas bicis eléctricas diseñada por Smart – compañía realmente más famosa por sus coches de dos plazas que por sus bicis de dos ruedas. Hay muchas normativas sobre las bicicletas eléctricas en la Unión Europea (bueno, hay muchas normativas sobre casi todo en la Unión Europea…), y técnicamente esta bici es un “pedelec” – una bici con un motor eléctrico que solo es útil cuando pedaleas. Así que todo el que piense que esta bicicleta le llevará donde sea con solo encenderla está completamente desencaminado. De todos modos,  si la miras con buenos ojos le verás la utilidad.

La ebike resulta algo extraña al principio sobre todo si estamos acostumbrados a que una bicicleta corre más cuanto más pedaleamos. Sin embargo, una vez que sientas ese inusual empujón (como cuando tus padres empujaban tu bici cuando estabas aprendiendo), la ebike será capaz de cambiar tu visión acerca de la bicicleta urbana y su uso cotidiano. Los defensores de la bicicleta a menudo argumentan que cualquier distancia urbana está al alcance de la bicicleta, lo cual, desde mi punto de vista es totalmente cierto, ¿pero que pasa con esos viajes algo más largos? Suelen ser aquellos por los que se suele recurrir al uso del transporte público o a comprar un coche en el peor de los casos. Y entonces nos volvemos siervos devotos de nuestro amigo de cuatro ruedas, que finalmente utilizamos para desplazamientos de todo tipo. Una bicicleta eléctrica garantiza la parte divertida del ciclismo pero con menos inconvenientes y hace que sea un modo de desplazamiento más viable

La Ebike es simple. La mayoría de las cosas no difieren mucho de una bici al uso, con dos pedales, frenos, cambios… pero también cuenta con una pantalla desmontable en el manillar (ver foto arriba) que te permite controlar la potencia del motor y nos informa de otras cosas como la carga de batería, velocidad, distancia total recorrida etc. Esta pantalla es tu amiga. Ponla en el nivel 4 (el más alto) y apágala cuando los semáforos estén en rojo para ahorrar energía. Con todo esto realmente se realiza un esfuerzo mucho menor. Por ejemplo, pasé seis horas pedaleando y no llegué a sudar en todo ese tiempo (seguía sintiendo frío, de hecho). Esta bici no es para los que quieran hacer algo de ejercicio, es para todos esos vagos que se encuentran entre nosotros, ES LO MEJOR.

De todos modos no es todo sin esfuerzo. Si ves que la batería se está acabando tendrás que activar la opción de recarga. Este modo es lo peor, y completamente lo opuesto a una bici. Necesita de un mayor esfuerzo que una bici normal para recargarla. Como la batería es casi mejor que la de tu Iphone, si no quieres fastidiarte te aconsejo que la enchufes por la noche. No tienes por qué usar esa opción de recarga por pedaleo. (Y hablando de Iphones, tiene un puerto USB y otro para Smartphones. Vamos, el sueño de todo Geek).

Estas bicis tampoco son lo mejor para aquellos que vivimos en una cuarta planta sin ascensor y sin un aparcamiento de bicis decente (ehem…). Simplemente… pesa más que una Boris Bike (bicicleta pública de Londres). De una manera más sencilla, algo que alguien que no viva en Londres pueda entender… ¡pesa un huevo!… y luego está su precio, 2800€ (unos 3.600$ ó 2.200£), un vendedor de Smart te dirá que es un precio muy asequible, pero para mi sería una gran parte de mi sueldo.

Sin embargo cualquier queja se vuelve irrelevante cuando recuerdo mi experiencia usando la ebike aquel día. Pedalear en ella por Berlín cambió de un modo considerable mi forma de ver la ciudad. Cuando conseguí mi primera bici en Londres me di cuenta de que acababa de abrir un mundo infinito de posibilidades, acababa de tener acceso a muchas partes de la ciudad que no hubiera podido conocer de otra manera. Era una sensación fabulosa, un sentimiento que he vuelto a recordar usando la ebike. Claro que esta vez habría tenido la oportunidad de llegar a zonas aun más lejanas.

Mi “yo” cínico dice que las bicis eléctricas no sacan a la gente de sus coches, e incluso los ciclistas habituales pasarían a un modo de transporte menos activo. Mi “yo” idealista dice que la bicicleta eléctrica podría transformar el modo en el que nos movemos por la ciudad. Sin tener en cuenta que todavía ando pensando en como conseguir 2.800€.

 

Joe Peach es el editor de This Big City.

Traducción por Rafael Iniesta.