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La Comunidad Local, la Micropolis y la Megapolis

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Esta entrada también esta disponible en: Inglés, Chino tradicional

Cuando me mudé a Guanajuato, ciudad colonial en el centro de México con sólo 150 mil habitantes, estaba sorprendido de qué tan pequeña en realidad se sentía. Como verán, yo nací y crecí en la Ciudad de México, una de las ciudades más grandes del mundo. Siempre me sentí orgulloso de ese hecho, y como muchos habitantes de las ciudades, constantemente le hacía burla a las “pequeñas ciudades”. En el lapso de una semana de haberme mudado ya había visto todo lo que me parecía que era digno de ver, y francamente empecé a aburrirme y a querer irme.

Me tomó algo de tiempo acostumbrarme a una ciudad pequeña, pero terminé disfrutando de la vida de un “pequeño pueblo”: poder caminar a todos los lugares todo el tiempo, encontrarme con conocidos en las calles, conocer cada rincón y recoveco de la ciudad colonial, ser parte de tradiciones locales y discusiones de temas públicos.

Especialmente en el tema de vida pública, siempre pienso sobre la polis ideal de Platón con sólo 5 mil habitantes. Una ciudad como esa es muy pequeña para nuestros tiempos, pero el límite de población tiene una razón: permite la participación ciudadana, así cada ciudadano puede tener en cierta medida una contribución a la ciudad (y sí, sé que no todo mundo se le permitía tener ciudadanía, y por consecuencia participación directa, en la Antigua democracia griega…).

Mientras vivía en Guanajuato, las personas protestaron apasionadamente en contra de una inmobiliaria en una zona ambiental protegida. Repartiendo volantes y pegando posters, fue un gran movimiento para atraer la opinión pública. Las gente discutió el asunto en las calles y eran apasionados por la protección de su ciudad.

Cuando regrese a la Ciudad de México, me di cuenta de que es difícil saber por dónde empezar. Un cartel aquí no hace nada, menos un volante. La ciudad es tan grande;  consume tanto de nuestro tiempo y energía que la participación en la vida pública es reducida a un mínimo. La gente no puede ser apasionada de la ciudad, tanto que ni siquiera la conoce muy bien por a su inmenso tamaño.

¿Cómo podemos regresar a la comunidad esa participación de las microciudades a las megaciudades? Las redes sociales ciertamente nos han permitido hacer esto más eficientemente, pero no sólo podemos participar en línea: tenemos que reconectarnos con la gente en el mundo real. ¿Cómo hacemos que la gente se vuelva apasionada sobre sus megaciudades, para que sean movidos a participar?

Parte de This Big City’s Megacities/Microcities series

Traducción por Sofía Amodio. Imágen cortesía de Javier Hidalgo en flickr

 

  • http://twitter.com/DisobeyToCreate Gabriel Wulff

    Pues yo creo que las megaciudades se tendran que decentralizar y crear subciudades en las cuales por su tamano reducido y marco conocido permiten a las personas activarse socializar etc… Para llegar a esto se necesita inversion en la economia local, involucrar a la gente en el sociedad civil, en el diseno de sus barrios, parques, escuelas etc… Entre mas participacion de la comunidad mas diversidad entre comunidades y menos grande se sentira la ciudad. Ahora bien Mexico no es una simple megaciudad es uno de los retos del urbanismo moderno mas grandes!