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Sistemas de Transporte Sostenible y Comunidades Rodantes en Londres

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Pedaleando al trabajo el otro día, me encontré esperando frente a un semáforo que indica cuando los ciclistas pueden cruzar la ocupada Calle Goswell. Es algo raro ver al ciclismo siendo considerado de ese modo en Londres, aunque con suerte esto cambiará pronto. La mayoría de los días, nada fuera de lo común ocurre donde este ciclo-carril segregado se encuentra con la acera antes de unirse a la calle, pero recientemente un evento gracioso, que normalmente hubiera pasado desapercibido, me intrigó. Mientras esperaba en la luz roja y unos ciclistas empezaban a acumularse detrás de mi, algunos otros se detuvieron un poco más adelante, de tal modo que obstaculizaban a los peatones usando la acera. Y mientras seguíamos esperando, viendo pacientemente el resto de la ciudad fluir, un hombre anciano, claramente frustrado con quienes bloqueaban el paso se le ocurrió decirnos que “¡éstos son los que les dan un mal nombre a la mayoría de ustedes!”.

“¿Cuál mayoría?” pensé de repente, antes de darme cuenta que se refería a los ‘ciclistas’ – ese temido término. Pide a tus amigos que dibujen una imagen de un ‘ciclista’ y saldrán con algo que probablemente se asemeje más a Bradley Wiggins que a otra cosa. Asimismo, en el discurso de la televisión y la radio, las menciones a los ‘ciclistas’ sacan al tema los clásicos favoritos sobre pasarse semáforos en alto, o de lo contrario un malhechor, probablemente persiguiendo a mujeres ancianas a propósito. Es cierto que en Londres muchos ciclistas son hombres profesionistas que probablemente usan algún tipo de lycra. Lo son así porque han conseguido adaptar un tipo de ‘ciclismo’ al traslado al trabajo en Londres. Son capaces de seguir el ritmo del tráfico, se imponen de manera similar a un vehículo motorizado y negocian el ambiente urbano del automóvil. Pero eso no debería significar que todos necesariamente anden persiguiendo a mujeres ancianas o pasándose los semáforos en rojo.

Si está al tanto de esta discusión, habrá escuchado al psicólogo con base en la Universidad de Bath, Ian Walker, describir este comportamiento como característico de ‘outgrouping’: la “sobre-generalización de comportamientos y atributos negativos – por ejemplo: ‘Todos se pasan los semáforos en alto, todo el tiempo’”. Y hasta él mismo está consciente de que hay más detrás de eso. Además de ser un outgroup, los ciclistas también son una minoría. Por tanto, sufren el doble en manos de esta tendencia socio-psicológica y, lo que es más, su comportamiento va en contra de la norma social aquí en Gran Bretaña de alcanzar la edad adulta y conducir un auto. El ciclismo, entonces, está enmarcado como un juego infantil anti-convencional (el odio hacia los ciclistas es otro asunto aparte – llegaré a eso en algún punto en el futuro). El traslado al trabajo en bicicleta en Londres ha conseguido, aunque torpemente, una manera de encajar en la sociedad automovilística que hemos construido en los últimos 70 años.

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En el transcurso del periodo de la posguerra, transporte ha equivalido cada vez más a conducir. Ha sido un tiempo en el cual hemos construido pasos elevados, autopistas, semáforos, suburbios, estacionamientos de varios niveles, centros comerciales en las afueras, pavimentado sobre los jardines frontales y construido cocheras para estacionarse; creado la licencia de conducir, inventado una gran cantidad de ofensas criminales y escrito el código de carreteras para regular el comportamiento de las personas mientras se ha desarrollado un exceso de expectativas mucho menos notorias alrededor de conducir – tiene su propia ciudadanía y orden moral (¿han notado pláticas sobre el buen conductor?). El petróleo ha equivalido a ambos, dinero y poder geopolítico, alrededor del mundo. Todos han estado inmersos en la promesa de la Automovilidad – ese transporte rápido y privado bajo pedido.

No es solo cómo nos movemos, pero cómo llegan las cosas hacia nosotros. Cuanto más hemos construido, regulado y normalizado para conducir, más nos hemos encontrado conduciendo una necesidad inescapable. Hoy en día, es difícil imaginar un mundo sin ellos. Es seguro decir que ‘conducir’ significa más que solo subirte a un auto e ir a algún lugar, es un gran conglomerado de tecnologías, relaciones sociales, expectativas culturales, ambientes construidos, cadenas de suministro, etcétera; lo que el sociólogo John Urry llama el ‘Sistema de la Automovilidad’.

Hoy, el ciclismo y los ciclistas son en gran parte definidos por su sumisión a este sistema. Pero mientras una forma más democrática de ciclismo común está siendo construida gradualmente, la imagen del ciclismo con fortuna cambiará y con ello las habilidades y cosas necesarias para formar parte – menos cosas de Hoy, lycra de Mr. Motivator y negociaciones en rotondas de cuatro carriles, solo ropa normal, bicicletas normales siendo pedaleadas de manera cómoda en un espacio no más dominado por tráfico rápido y poderoso.

Mientras tanto, si usted se encuentra en el pelotón del lunes por la mañana de los empleados y trabajadores con rumbo al centro de Londres, existe una sensación de camaradería. Si se cae, seguramente habrá algunos compañeros ciclistas que se detendrán y lo ayudarán a subirse de nuevo. Si un conductor impaciente se le cierra, podrá suspirar, hacer señas, o hasta platicar su frustración con algún ciclista que se encuentre cerca – habrá un público empático con el cual podrá compartir su ‘molestia’. Así que si supuestamente somos una ‘mayoría’ – una categoría de personas con mala reputación porque pedaleamos – está internamente definido por la manera en que vemos, sentimos, oímos, esperamos y anticipamos los eventos en la calle desde la misma perspectiva temerosa y vulnerable. Como ‘ciclistas’ podrán haber otros fuertes apegos en nuestras vidas – la bicicleta, una pieza importante en las aspiraciones de la media clase por llevar una vida sustentable, una expresión externa del ambientalismo, o nuestro modo de tener un cuerpo atlético y saludable – pero para la gran mayoría de nosotros, la única cosa en común es esta perspectiva de la ciudad y su sistema de transporte dominante. Esperemos que mientras más de nosotros experimentemos esto, seamos más los que nos demos cuenta lo que debe cambiar.

Nicholas Sanderson tiene un título de Geografía de la Universidad de Edinburgo, donde sus intereses fueron en Estudios Urbanos y Movilidades. Escribe sobre enseñanzas de las ciencias sociales en cómo usamos las cosas, edificios e infraestructura.

Traducción por Marco Gutiérrez.

Imagen vía Sustrans.